¿Cuál será la voluntad de Dios, personalizada?

Cavilaciones surgidas de un «xuit». Hoy, una columna breve, pero quizá sustanciosa, desafiante.

Hace un momento entré a “X” y me encontré con un “tuit” (¿O ahora se tendrá que decir “xuit”?) de alguien que merece mi atención y tiempo dado que lo percibo con autoridad intelectual para opinar cuando escribe, Enrique Valtierra, alguien que se promueve en esa red social como católico. Me gusta leerlo. Filosofa con valor. Hoy fue muy concreto cuando expresó sucintamente:

“Orar no se trata de pedir. Se trata de alinear tu fuerza y voluntad con la de Dios”. —Enrique Valtierra.

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Y se me ocurrió comentar su “xuit” así:

“Palabras muy bonitas que, son harto comunes como sugerencia dada ya por muchos.

El gran desafío siempre será: ¿Y cuál es exactamente la voluntad de Dios para mí?

Porque si uno lo supiera, pues estando de acuerdo o no, pues ni hablar, ya uno le llega. Mira no más contra quien “compites” en voluntad. Uno nunca ganará, entonces, resignada y felizmente, hagamos la voluntad de Dios. Pero… ¡Cuál es esa?

Salvo algunos santos a los que un ángel se les aparece y les dice con palabras clarititas qué hacer, contados casos en la Biblia, acá, para el común de los mortales, se nos complica ese misterio.

A veces, dentro de las herejías que me permito expresar, parece que hay que intentar todo y el estilo de Dios es no decirte nada, solo que si fluye, es su voluntad, y si te das de golpes y no fluye, es que no era su voluntad. O quizá sí, pero nos manda unos golpes para aprender a adivinarle el pensamiento. Lo que complica el caso aún más.

Caray, todo un tema del que pocos “expertos” se atreven a hablar con claridad. Pero mientras, a darle al drama humano, que, según esto, es parte de su plan.

Saludos”.

¿Qué opinas tú?

Porque, creo, que de este tema poco se habla.

¡Qué fácil es decir “Haz la voluntad de Dios”! Y qué fácil continuar: “Con eso, siempre te irá bien”.

Igual y sí. O, más bien, ¡seguro que sí! Pero…

¿¡Cuál es la voluntad de Dios, así, personalizada!?

La cosa se puede complicar, filosofando un rato, si por alguna bendita razón uno llega a conocer la voluntad de Dios para uno y…

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