La extraña manía de complicarnos la vida.

Somos arquitectos de nuestro caos. Conviene detenerse a pesar para evitar seguir su construcción. Existe un elixir para la liberación y aquí te lo revelo.


La vida es fácil.

Quien difiera, quizá halle explicación en que, a veces, uno solo se la complica. Y algunas personas, no solo “a veces”, sino casi siempre. Sí, ese absurdo existe.

Acabo de terminar de dar consulta. Y especialmente hoy estoy sorprendido por atestiguar una gran inteligencia en una de mis pacientes. De verdad, sorprendente. ¿Dónde noté su gran inteligencia? En que paró de golpe la fuente de lo que empezaba a ser un infierno. Una sola sesión le fue suficiente para entender a cabalidad y, comprendiendo, detuvo el error que ella misma había generado. De verdad capitalizó su inversión en mi consulta. La terapia es un lugar en donde uno suele invertir dinero para descubrir que uno es el único culpable de lo que vive.

Nietzsche alguna vez dijo: “El infierno son los otros”. Difiero. Pero jugando con las palabras, si así fuera, tu problema es ir a visitarlos y hacerlos tus amigos o incluso llegar más allá con ellos. El responsable de tu dolor sigues siendo tú.

Mi paciente me dijo: “Estaba decidida a tener un bebé. Y es que ya se me estaba acabando el tiempo. Y mi decisión fue tal, que ¡encontré con quien!”. Y me empezó a relatar cómo hace un par de años aproximadamente, encontró a un hombre “ideal”, y cómo se sentía orgullosa porque lo encontró buscando y buscando entre varios. Empezó relatando la maravilla que fue al principio. Mientas seguía con su relato, de repente, así como bajando un poco la voz, me dice rápidamente: “…bueno, el único detalle es que era un hombre casado…”, y continuó su apasionante relato.

Un detallito.

Para mí, no necesitaba contarme más. Luego de casi 30 años de dar consulta, sé perfectamente en dónde podría terminar esta historia. Hasta me hizo recordar cuando a ese tipo de pacientes les comunico lo que muy posiblemente pasará, y termina pasando. Y es ahí cuando, en más de una ocasión, mis pacientes me han dicho algo parecido a esto: “¡Ay doctor Ariza, es usted como un brujo, vidente! ¡Todo lo que me dijo que sucedería, sucedió así tal cual!”. Y no, obvio que no se trata de brujería o don de la videncia. Se llama experiencia, y mucha. Son miles de pacientes consultados en 30 años. Y eso se adiciona que el comportamiento humano es extremadamente parecido entre unos y otros. Los seres humanos somos muy predecibles.

Hoy, apenas en su segunda consulta, mi paciente resolvió de tajo su problema. ¿Qué pasó exactamente y qué fue eso que le dije que le hizo tanto sentido propulsándola a actuar de inmediato? Esto…

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