
—Maestro, con lo que viví en el otoño pasado, constato con sorpresa cómo Tú eres mi fuente de paz en plena desolación y turbulencia. No puedo entender cómo he sentido tanta paz tan solo con leer y leer Tu palabra en las Sagradas Escrituras, al mismo tiempo que estaba con tantos y tan graves problemas.
—Me alegra. ¡Ya sentiste, ya experimentaste aquello que dije: “Mi paz os doy, mi paz os dejo, pero esta no es una paz como la de este mundo, es una paz que rebasa todo entendimiento”!
—Sí, ¡exactamente! Lo que pasa es que a veces parece difícil creer que solo leyéndote uno pueda sentir tanta paz. Hasta que uno lo prueba y con total concentración. No sé, es como cuando uno iba a la escuela, pero en el camino iba acompañado de «papá». Aunque fuera época de exámenes y diera miedo ir ese día a la escuela, uno iba seguro por saber que ahí estaba «papá», que lo acompañaba a uno en el camino.
—Muy buena analogía. Solo que tu padre terrenal, te dejaba solo cuando tú debías entrar ya a tu escuela, naturalmente. En cambio, Yo… nunca te abandono, ni un instante, en ningún momento.
—Entonces, ya aquí, en confianza… ¿Por qué a veces sí se siente como que lo abandonas a uno?
—Ya te he dicho que eso jamás lo hago. Sin embargo, eso lo puedes sentir porque tú sí me abandonas a Mí. Pero Yo, siempre estoy, listo para cuando quieras hablar conmigo. Al instante. El que me olvida es otro.
—😮 😔
—¡Ánimo! ¡Qué bueno que volviste a dialogar aquí Conmigo! Ya habían pasado años en esta sección que habías llamado hace años “Conversando con el Maestro” sin que detuvieras a escribir nuestras conversaciones… ¿Ya viste? Y, por cierto, me gusta más el nombre que le diste a este apartado de tu blog, «Platicando con Dios».
—Sí, creo que llamarle así a esta «Categoría» de mi blog, a este apartado donde publicaré nuestros encuentros, dejará más claro de qué se trata.
—Me gusta platicar. Con todos. Si ponen atención, siempre encuentro manera de invitarlos a platicar conmigo. Basta que guarden silencio y me podrán escuchar mejor.
Descubre más desde Alejandro Ariza Z. | Blog
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.