El ciclo de aplauso y rechazo

Aclamamos hoy, lo que rechazamos mañana. Sí, este absurdo existe en nosotros. Es lo sucedido por nuestra dualidad humana: ego y espíritu. Y, por cierto, es el gran simbolismo del Domingo de Ramos seguido del juicio y crucifixión de Jesucristo.

Ayer fue Domingo de Ramos y estudié una reflexión que me impresionó. ¡Me encantó lo que aprendí! Me despertó a un nuevo nivel de entendimiento. Por eso, de inmediato te lo comparto como privilegio VIP aquí.

Mira nada más, que interesante y raro: ¿Por qué la misma muchedumbre que aclamó a Jesús en domingo cuando entró a Belén montado en un burro, esa misma gente pidió que lo crucificaran apenas el viernes siguiente? ¡La misma gente! Primero lo ovacionan y cinco días después piden que lo maten. ¿Qué le pasó a esa gente? ¿Enloqueció? ¿Por qué este aberrante absurdo?

¿Estaremos tú y yo igual hoy en día?

Prepárate porque, para tu sorpresa, quizá sí, seguramente sí. La explicación y los argumentos que lo sustentan son el exquisito manjar intelectual que te espera a continuación.

Hace muchos años estudié en…

Suscríbete para obtener acceso

Lee más contenido de este tipo suscribiéndote hoy mismo.


Descubre más desde Alejandro Ariza Z. | Blog

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 comentarios sobre “El ciclo de aplauso y rechazo

Escribe un comentario