Filmoterapia

Ayer publiqué esto en mi página pública de Facebook:

A uno de mis pacientes le recomendé ver una película y me escribió terminando, comentándome que le había impresionado y afectado, para bien, enormemente. Mis recomendaciones en consulta, obviamente, tienen un fin terapéutico y, al mismo tiempo, hacen emocionante el proceso.

Gran parte del éxito de un terapeuta es que tenga un gran acervo cultural del que pueda echar mano para ayudar a la gente. Y estas son de las cosas que ninguna escuela te enseña. Es cultura personal puesta al servicio. Como médico, sin duda tienes conocimiento valioso para ayudar. Pero como persona culta tienes más, mucho, mucho más. Y muchas veces, esto segundo es lo único que se necesita para ayudar en muchos casos.

Desde hace años, recomiendo libros, practico la «biblioterapia» (término que inventé), pero para llevarme la sorpresa de que pocos pacientes logran leer, por la razón que sea. Estoy consciente de esa barrera. Por ello, otra valiosísima herramienta es recomendar cine. Y más hoy, donde todo mundo puede disfrutar de un mensaje fílmico en la comodidad de su casa, y no se diga cuando se trata de psicoterapia de pareja.

Recomendar películas lo aprendí desde que estudiaba Medicina. Tuve la fortuna de pasar por la Facultad de Medicina de La Universidad La Salle, la cual se ufanaba, en aquel entonces, de ser la única que tenía, en pregrado, la materia de «Psicoanálisis», además de la materia de Psiquiatría. Investigué , y sí, era la única escuela que tenía un semestre entero de puro «Psicoanálisis». Un mundo infinitamente distinto a la Psiquiatría. Ahí tuve la dicha de conocer al Dr. Erique Guarner, quien impartía la cátedra. Para su materia, compré su libro y recuerdo haberlo devorado a mis 20 o 21 años, quizá, Psicopatología clínica y tratamiento analítico. La sorpresa que me llevé en su cátedra fue que cada semana, de tarea, ¡indicaba ver películas —forzosamente—! Nos decía: «Para qué los lleno de teorías explicándoles lo que ya está al detalle en mi libro, el trastorno obsesivo-compulsivo o la esquizofrenia o el trastorno bipolar, si en dos horas lo pueden ver perfectamente bien con sus propios ojos, con todos sus rasgos característicos en una muestra excelsa, en una película con actores que dejan ver el padecimiento mejor que cualquier explicación. Y la siguiente semana la comentamos para, ahora sí, explicar el psicoanálisis del caso».

Yo recuerdo haber estado fascinado en su clase. Y creo que yo era el único al que le gustaba. Mis compañeros siempre pensaron que era una simple materia de relleno. Yo recuerdo que mi pasión por saber más me llevó al atrevimiento de invitar a mi maestro a comer. Y aceptó. Recuerdo haberlo llevado al restaurante más lujoso que yo pude en aquel entonces. Para mí, era lo menos que podía hacer si a quien yo admiraba por su talento aceptaba estar conmigo a solas para hablar en una comida. Recuerdo haberlo invitado a la Ex Hacienda de Tlalpan, cerca de mi escuela. Comimos delicioso. Bueno, creo que más él, porque yo, para poder preguntar y preguntar, no podía comer. Llegué a pensar que una persona tan mayor y sabia no aceptaría una comida con un «jovencito estudiante». Pero si algo he aprendido en mi vida, es a atreverme. Es la única manera de comprobar si algo funcionará o no.

Cuando deseas aprender de verdad de alguien a quien admiras, tienes que hacer lo que sea necesario, con prudencia y decoro, con fineza, para incrementar la cercanía y el vínculo. Hay que crear el momento donde el destino puede girar tu vida.

El Dr. Guarner me dio valiosos consejos de vida, muy ajustados a mi persona, como privilegio de esa comida. Los conservo en mi.

Qué hermoso siento que hoy recordé esta anécdota de mi vida.

Y pues bien, yo sigo estudiando y pensaba en esto cuando mi actual gran maestro de psicoterapia (otro viejo lobo de mar) mostró una frase y pensé: «Esto tiene que desfilar por mi página pública de facebook y mi blog». Es sublime, la siento tan cierta. Es una de las herramientas de mi consulta. Y aquí está:

Y hoy, en exclusiva aquí en mi blog, quiero aumentar algunas reflexiones para sacar más provecho a la experiencia:

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