Probé en mí lo que dice la ciencia

Tres meses sin dieta y sin ejercicio. Deliberadamente.

Hace tres meses tomé una decisión que, siendo médico, no es cómoda ni habitual: dejar de limitarme a comprender lo que dicen los estudios y someter esa evidencia a prueba en mi propio cuerpo. No se trataba de desconfianza hacia la literatura, sino de una inquietud más profunda: comprobar, en primera persona, si aquello que leemos los médicos con rigor académico se sostiene con la misma contundencia en la experiencia vivida.

El punto de partida fue el afamado estudio REDUCE-IT (Bhatt DL et al., New England Journal of Medicine, 2019), un ensayo clínico robusto que evaluó el uso del ácido eicosapentaenoico (EPA), un tipo específico de omega 3, en dosis altas —4 gramos diarios— y que mostró no solo una reducción significativa de triglicéridos, sino también una disminución en eventos cardiovasculares mayores. Hoy en día es, sin duda, una de las piezas de evidencia más sólidas en este campo. Pero entre conocer un interesante y revelador resultado y experimentarlo hay una distancia que, en mi caso, decidí acortar. Escribí aquí en mi Substack acerca de este estudio el pasado mes de febrero.


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Diseñé entonces un experimento personal con una intención muy clara: aislar una sola variable. Para lograrlo, hice exactamente lo contrario de lo que recomendaría en consulta como médico. Durante tres meses no hice dieta, no hice ejercicio y no introduje ningún cambio favorable en mi estilo de vida. Por el contrario, consumí pan, bollería, azúcares refinados, carbohidratos simples y alcohol de forma ocasional; en otras palabras, todo aquello que se sabe perfectamente que eleva los triglicéridos. Mantuve además una vida completamente sedentaria. La lógica era sencilla: eliminar cualquier factor que pudiera explicar una mejoría, de modo que, si esta ocurría, pudiera atribuirse con mayor claridad a una sola intervención.

Esa intervención fue el consumo de EPA puro, a razón de 4 gramos diarios, divididos en dos tomas. Nada más. En mi caso consumí “EPA Boost” de la tienda en línea, Melaleuca.

Hoy, al cumplirse exactamente 90 días, acudí al laboratorio y tengo los resultados en mis manos; los muestro en la imagen de este artículo.

¡Mis triglicéridos descendieron de 326 a 239!

Se trata de una reducción, 26 %, muy significativa que, por sí sola, ya resulta clínicamente relevante. Sin embargo, lo que me parece más llamativo es que el colesterol total pasó de 205 a 185, entrando en rango normal, sin haber modificado la dieta ni haber incorporado ejercicio. Este dato, en sí mismo, obliga a matizar la idea —frecuentemente simplificada— de que la mejoría metabólica depende exclusivamente del estilo de vida, dieta y ejercicio. Importa, desde luego, pero no agota la explicación. Hoy, una narrativa médica clásica se tambalea.

Hay además un elemento más fino, menos evidente para quien no está habituado a revisar estos perfiles: la disminución de las VLDL. Este cambio sugiere que el hígado redujo la producción de lipoproteínas ricas en triglicéridos, es decir, disminuyó la carga lipídica que se libera a la circulación. Lo que en los artículos se describe como mecanismo, aquí aparece como fenómeno observado. Mi hígado generó menos grasa, tal como sugieren los mecanismos descritos a partir del estudio REDUCE-IT.

No presento estos resultados como una historia inspiradora ni como un argumento motivacional. Tampoco pretendo convertirlos en una recomendación general. Lo que describo es una observación puntual: la fisiología respondiendo bajo condiciones controladas en un solo individuo, que en este caso soy yo.

El hecho de que aún me encuentre en rango de evidente hipertrigliceridemia no debilita lo observado; al contrario, subraya que el efecto ocurrió incluso en un contexto desfavorable.

A partir de aquí, mi experimento entra en una segunda fase.

Mantendré la misma dosis de EPA, pero ahora introduciré las variables que deliberadamente omití y que como médico sé de su indicación: una alimentación estructurada e ideal para bajar triglicéridos y actividad física regular, probando exclusivamente la forma de caminata diaria, 30 minutos. El objetivo es observar la interacción entre ambas estrategias y cuantificar su efecto conjunto. La siguiente medición será el 22 de julio, bajo condiciones comparables. Y sí, compartiré también mis resultados con mis lectores.

Hay una idea que he sostenido durante años y que hoy adquiere una dimensión distinta: comprender algo no es lo mismo que haberlo comprobado. En medicina, como en muchos otros ámbitos, existe una diferencia sustancial entre conocer la evidencia y encarnarla. Este ejercicio, con todas sus limitaciones, ha sido una forma de transitar ese espacio.

No todos los días un médico decide dejar de ser solo lector de la evidencia para convertirse en su propio campo de prueba. Este ejercicio, con todas sus limitaciones, no pretende sustituir a la ciencia, sino honrarla llevándola al terreno más exigente: el propio cuerpo. Lo que comenzó como una inquietud intelectual terminó convirtiéndose en una constatación viva de que la fisiología responde, incluso en condiciones adversas, cuando la intervención es la correcta. Y por eso lo comparto. No desde el entusiasmo ingenuo, sino desde la responsabilidad de quien ha visto, medido y ahora comprende de otra manera. Los modelos y las explicaciones que durante años se nos enseñaron a los médicos están cambiando. Hoy emergen hallazgos que cuestionan la narrativa clásica y obligan a repensar la prevención cardiovascular. Hay estudios que se leen… y hay estudios que, como este, merecen ser vividos.

¡Emoción por entender!

Alejandro Ariza Zárate

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2 comentarios sobre “Probé en mí lo que dice la ciencia

  1. Buenas tardes dr. Alejandro Ariza Zarate escribe un lector de todos los mensajes que manda Yo lo conozco desde el Milenio pasado cuando hacía presentación de motivación en el trabajo, yo soy Puebla pue. vino varias veces a este estado a es poner sus experiencias Una pregunta yo puedo tomar Epa boost para sentirme mejor soy un adulto mayor de 77 años La pregunta es con todo respeto a su experiencia que tiene el la vida o profesión saludos José María Espinosa de los monteros

    Obtener Outlook para Androidhttps://aka.ms/AAb9ysg ________________________________

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    1. Estimado José María (deduzco que ese es tu nombre por tu correo), gracias por tu comentario. Sí, sí puedes tomar «Omega 3 EPA Boost» si, como yo, si tienes los triglicéridos elevados o quieres crear una prevención de tu aparato cardiovascular. Así como lo explico en el artículo y lo cita el estudio REDUCE-IT. Sin embargo, tú me dices que quieres sentir mejor. ¿A qué te refieres con eso? Si me ayudas a ser un poco más específico, con mucho gusto te opino. también puedes enviarme tus comentarios aquí: Contacto

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