«Nadie es más odiado que quien dice la verdad». —Platón.

1° de mayo, primer día de mes, con mi artículo gratuito para todos, el único del mes así. Por eso, dado que esto lo podrá leer todo el mundo, es que elegí un tema sui géneris dentro de mi literatura: para mí, una tremendamente impactante realidad de las noticias y los medios, inspirándome a compartirte una reflexión acerca de una «novedad de siempre».
Intentaré centrarme en lo que podría ser un ámbito de mi expertise, en fenómenos de la comunicación.
Si me has seguido en mi filosofía, desde hace más de 35 años, un pilar central de mi filosofía de vida consiste en no ver noticias. Siempre lo he recomendado en mis conferencias. La mayoría generan ansiedad, deprimen, preocupan. Algo que no quiere alguien sensato y saludable. Y es que «las noticias» no son solo fuente de información, son, ante todo, un gran negocio. Y como todo negocio, su objetivo, su razón de existir, naturalmente, son las utilidades. En esencia, como todo, dinero. Reflexiones al respecto, ya las publiqué en una ArizaTip, «Teoría dinerocéntrica», aquí y en una de mis notas por acá: «Seguimos igual».
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Sin embargo, existen algunas noticias que pueden ser tan rebosantes que, aun sin prender el televisor o entrar con frecuencia a redes sociales, terminan colándose en nuestro campo de visión, a nuestra conciencia. Hoy esto es natural y entendible. Así, llegó a mí todo lo relacionado a la investigación «Televisaleaks» (#Televisaleaks), un extensísimo reportaje de Aristegui Noticias. Y si no ha llegado a ti, sirva mi comunicado para que cumpla ese objetivo. El tema es en extremo delicado. Un video que, bajo mi punto de vista debe ser «imperdible» es esta entrevista que revela el origen de todo lo que se empieza a desenvolver, lo puedes ver aquí.
Resumen: Un joven que trabajaba para Televisa, termina entregando a la periodista Aristegui, un disco duro con 5 Terabytes de información sensible (videos, chats, fotos, etc.). Se exhibe, con todo el rigor de la contundente evidencia, cómo se inventan historias falsas para hacerlas noticias, tanto en redes sociales, como en medios masivos, para desprestigiar hasta el exterminio a quien no convenga al sistema y enarbolar y publicitar, fabricar casi como héroe, a quien sí convenga para el sistema.
Por eso te dije, «una novedad de siempre». Para cualquier persona pensante (como la mayoría de mis lectores, pero como la ínfima minoría de la población), no es ninguna sorpresa o novedad que el gobierno use la herramienta más poderosa del momento para manipular la opinión pública, desde antaño, la televisión, y hoy, las redes sociales. Hasta ahí, ninguna novedad.
Lo que se me hizo un magnánimo escándalo, generador de una auténtica hecatombe de conciencia, fue el nivel de evidencia. Es decir, que sepamos que el gobierno y los medios nos mienten, no es ninguna novedad desde siempre. Pero ver la contundencia de las evidencias y la ingente cantidad de ellas, sí es sobrecogedor.
Si te diera flojera seguir leyendo, te adelanto mi conclusión:
Hoy, todo lo que veas en cualquier medio, televisión, prensa escrita o redes sociales, puede ser totalmente falso. Hoy, no debes creer, a ciencia cierta, en nada de lo que cualquier medio te presente por más veraz que parezca. Hoy, cualquier persona que se presente con un currículum que aparentemente lo califique como autoridad, también puede ser que no lo honre y nos mienta.
Hoy, desde mi punto de vista, luego de conocer el nivel de evidencia de «Televisaleaks», queda claro que no podemos creer en nada que nos presente ningún medio de comunicación.
Ya he escrito con anterioridad de la tragedia de no poder creer nada de lo que uno vea o escuche hoy en día gracias a la IA (inteligencia artificial). Vamos, incluso, sin la necesidad de ello, basta con los «filtros» de Instagram. Tú y yo conocemos gente que, con tal de publicitar su imagen más joven, se ponen filtros que, cuando uno conoce a la persona en vivo, difícil es reconocerla ya. La gente miente casi sistemáticamente.
«Televisaleaks» (#Televisaleaks) es un ejemplo de la vida real de lo que el «show» de la serie, «House of cards», nos muestra. Es una serie que recomendé ver desde hace varios años en Netflix. Y la recomendé por mostrar la verdad de cómo se mueve el poder político apoyado por la manipulación de los medios y todo lo indecible que se atreve a hacer el sistema, o una persona, para alcanzar y sostener el poder. La paradoja de esta serie es una ironía cruel, el productor ejecutivo y actor estelar, Kevin Spacey, por comunicar lo que comunicó en su serie, fue víctima, en la vida real, del mayor desprestigio hasta sacarlo de su producción y hundirlo. De verdad, el doloroso chiste se cuenta solo en esta ocasión.
Parte de lo más increíble, en mi punto de vista, de la hecatombe «Televisaleaks», es que ningún otro medio secundara la publicación de este tamaño de escándalo. En materia de comunicación noticiosa, existe un dicho: «Perro no come perro». Y esa es, quizá, parte de la explicación. Los medios no pueden criticar a los medios, y menos si es el perro mayor, el medio mayor, Televisa. Todos con miedo a ser censurados. El colmo.
Pero esto no es solo el colmo… ¡hay otro colmo del colmo! El punto exacto en que la razón se rinde, la lógica se ahoga y la vergüenza, simplemente, hace las maletas. Es la cima de lo inverosímil, el récord absoluto de la desfachatez. ¡Ni en el más delirante de los absurdos cabría tanto descaro junto!: ¿Dónde está la reacción del gobierno o el punto de vista de la presidenta en una mañanera acerca del tema «Televisaleaks».
Silencio absoluto.
Aquello de lo que no se hable, hacemos que se perciba sin importancia. Porque solo a donde ponemos nuestras palabras depositamos la atención.
Cuando te atrevas a leer y ver «Televisaleaks», ¿no se te hace curioso que unos pocos días antes ya el gobierno de México había hecho todo lo necesario, a manera de madruguete incluso por los tiempos y maneras, para censurar a los medios pudiendo eliminar redes sociales, personas-autores y cualquier vía de comunicación a voluntad? No sé, quizá fue mera coincidencia. Pero te digo, el tamaño de evidencia que implica «Televisaleaks», es indescriptiblemente mayúscula.
Solo dediqué tres horas, desde hace tres días, a ver lo relacionado a «Televisaleaks». Jamás imaginé presenciar semejante obra maestra de la mentira: una manipulación tan descarada, tan magistralmente orquestada, que desafía toda lógica, toda decencia, y todo vestigio de verdad. ¡Es el colmo magnánimo de la falsedad disfrazada de información!
Y viene algo más increíble aún.
Las manifestaciones de réplica de los acusados. De verdad, no sabes qué está peor. Cuando un afamado «columnista» de un importante diario de México, es el acusado de maquilar las infamias, este intenta defenderse, ¡con más mentiras! Ironía: se le acusa de crear historias falsas, y su réplica, es otra. Cualquier psicoterapeuta puede apreciar la proyección como mecanismo de defensa. Cualquier persona con dos dedos de frente puede atestiguar cómo intenta manipular la información a modo. El medio por donde él intenta defenderse es una plataforma filial de Televisa. Pasó dos días ahí de una entrevista a otra y los «periodistas» no le preguntaban nada, solo lo dejaban hablar. In-cre-í-ble. Pero, todos esos periodistas están ahí porque se les permite, mientras hagan lo que se les manda. Aquí, claramente la orden parece: «Déjalo hablar para que muestre su historia y parezca que tiene la razón, no lo cuestionen de más».
En materia de comunicación, lo que nos concierne
- Luego de Televisaleaks, hoy, nada de lo que veas es necesariamente cierto.
- Luego de Televisaleaks, hoy, todo lo que veas en cualquier medio, puede ser falso.
- Luego de Televisaleaks, hoy no puedes creer, a ciencia cierta, en nada, en ningún medio.
- Hoy, la narrativa frecuente y desde una plataforma de poder, aunque sea mentira, es más creída por las masas que la evidencia, aun si es contraria.
- La gente cree en lo que ve con mayor frecuencia, independientemente si es verdad o no.
- (Vuelve a leer el párrafo anterior).
Frente a la total incertidumbre que se puede crear con esos principios de comunicación social, ¿qué podríamos hacer?
Crea tu propio mundo real y vive feliz ahí
Sí, también esto lo he recomendado desde hace muchos años, desde que escribí mi libro El verdadero éxito en la vida, más allá del ego.
Tú y yo, ¿qué poder tenemos para cambiar al gobierno o a los medios o ese tipo de dimensiones?
Ninguno en absoluto.
O, vamos, para dejar una minúscula puerta al optimismo social: «prácticamente ninguno».
Entonces, lo más sano es separarte de ese medio y crear el tuyo muy aparte. Uno veraz, sano, lo más seguro que puedas, armónico y feliz. Aunque sea un mundo pequeñito, es el tuyo y es en donde puedes meterte a vivir con los que amas.
Nos conviene construir nuestro pequeño mundo, no salir de ahí, y crearlo con honor a la verdad, la paz y la seguridad.
- Lee temas de desarrollo humano y superación personal.
- Ve y lee temas relacionados a la salud y el bienestar integral.
- Ve y lee la Biblia, idealmente guiado por un maestro.
- Ten a un mentor.
- Ama a alguien.
- Escucha buena música, una que eleve tu alma.
- Come delicioso y conversa con alguien inteligente y sensible.
- Brinda un servicio mediante el uso de tu talento.
Lamentablemente, aun creando nuestro mundo, sería uno que está dentro del otro, dentro del de la sociedad, y así, puede salpicarse de la mentira, la manipulación y la afectación a nuestra economía. Por ello, también recomiendo «con un ojo al gato y otro al garabato», es decir, gran parte de nuestra atención y energía a nuestro propio mundo de verdad, pero de refilón, con el rabillo del ojo, lamentablemente, estar atento a lo que pasa «allá afuera» para prevenir algún daño que el sistema no pueda generar. Prudencia, al fin y al cabo. Precisamente esto es con lo que justifico haberte escrito hoy aquí acerca de «#Televisaleaks».
Espero te des tiempo de ver las primeras entrevistas que Aristegui le hace al joven que revela lo cinco terabytes de información. ¿Por qué lo hizo, quién es ese joven, tiene valor su declaración con sus costumbres como persona? ¡Eso termina siendo lo de menos, casi desvaneciéndose en la nada, frente al tamaño de evidencias que hay en esos 5 TB de información!
Ves que hay gente que cuando le señalan la Luna, se queda viendo el dedo. Ve la Luna. Si eres mi lector, apuesto que tienes la capacidad para que no te distraigan diciéndote que veas el dedo.
Recibe mis saludos,
¡Emoción por existir!

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Un comentario sobre “Cuando la verdad estorba, nace la noticia”