Sé libre

Dos palabras que, a veces, las necesitamos escuchar una y otra vez. Sé libre…, aunque tiemble tu voz. La libertad empieza donde termina el miedo a ser tú.

Ayer, en una consulta, una paciente me recordó algo profundo. Mientras compartía conmigo su difícil proceso de separación, sus palabras me hicieron volver la mirada hacia un viejo recurso que había preparado hace años: un audio titulado “Sé libre”. En su momento, lo publiqué en formato de CD. Hoy, puede descargarse como archivo mp3. Pero lo más valioso no es el formato, sino el alma que contiene. De corazón, ¡tienes que escucharlo! O, quizá, tú sepas quién tiene que hacerlo.

Ese audio nació, sinceramente así lo siento, de una revelación: tres capítulos de mi libro Siempre hay otra opción —“Hasta dónde”, “Déjalo ir” y “Razón, época o vida”— y un capítulo de Cree en ti —“Ya te lo dijo”— confluyen en un mismo río de sentido. Descubrí con el paso del tiempo que todos hablan desde diferentes aristas, de algún modo, del reto que es la libertad y del natural desafío de atrevernos a vivirla. De esa valentía serena que hace falta para decir “¡basta!». Para dejar ir. Para soltar sin rencor y seguir caminando. Parece que fue ayer, pero recuerdo perfecto cómo, a lo largo de los años, he recibido una enorme cantidad de cartas y correos electrónicos en donde los lectores me compartieron lo mucho que les ayudó leer esos capítulos. Me llamó poderosamente la atención que lectores tan diferentes en edad, nacionalidad y condición, siempre citaban los mismos capítulos. Ahí empezó una revelación para mí.

La libertad, en ciertos momentos de la vida, no se siente como una celebración, sino como un gran reto acompañado de temor y duelo. Elegir liberarte implica enfrentar la incertidumbre. La duda es totalmente natural. De hecho, es parte normal del proceso. Nadie camina hacia lo desconocido sin que le tiemblen las piernas. Pero hay un instante en el que el alma ya sabe… solo que la mente aún no se atreve a obedecer. Es en ese umbral donde nacen decisiones que transforman vidas. Ese es un instante, es un umbral que el paciente ya sabe, pero que muchas veces, solo lo alcanza a intelectualizar y entender hasta que entra a psicoterapia. ¡Esa es la magia transformadora de la terapia! Nos ayuda a hacer consciente lo que ya sentimos en el inconsciente. Empezamos a entender. Inicia la factible solución a un conflicto. Arranca un camino hacia la libertad.

Yo ya he recorrido ese camino.

Por eso preparé ese audio. Y por eso lo leo con mi voz. Porque sé que en los momentos más difíciles, escuchar una voz cercana puede hacer la diferencia. No es lo mismo leer que escuchar a alguien que te dice: “Déjalo ir, porque ya no es tuyo. Porque nunca lo fue del todo. Porque lo que te ata, te debilita, y lo que sueltas, te enseña”.

Hay momentos en que alguien te lo tiene que decir enfáticamente: ¡Atrévete a ser libre! Sé libre. Pero no como consigna abstracta. Sé libre aun con miedo. Sé libre aun con lágrimas. Sé libre aunque todavía creas que amas. Porque tu dignidad ya no puede seguir esperando a que el otro cambie. La libertad es una decisión íntima. Y es tan poderosa, que no necesita permiso. (Vuelve a leer lentamente este párrafo). Precisamente ayer otra paciente me preguntó: «¿Doctor… qué hago para quitarme el miedo?». Le respondí la más profunda verdad que me ha enseñado la vida y años de dar terapia:

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